El pasado año 2025 cumplimos ochenta años. Esto es significativo por muchos motivos, pero principalmente por el hecho de que tres generaciones de personas han conseguido llevar adelante a Electrosanz y hacerla perdurar en el tiempo.
Lo que comenzó como un pequeño negocio de bobinado de motores eléctricos en el Madrid de posguerra fue transformándose y adaptándose, cambiando con el tiempo. El bobinado eléctrico paso a ser una especialidad eléctrica más amplia que abarcaba no sólo arranque y alternadores, también las distintas instalaciones eléctricas de los vehículos. De reparar en la calle pasamos a tener un gran garaje donde realizar estas labores y, con el tiempo, meternos de lleno en la mecánica del automóvil. Fue así hasta 2007 cuando definitivamente dijimos adiós a toda esta etapa, que poco a poco había quedado en desuso por el abaratamiento de las piezas eléctricas. Ya nadie reparaba ni bobinaba, ya sólo se sustituía.
De los años 60 a los 70 habíamos comenzado la venta de repuestos eléctricos en nuestra nueva tienda, frente al taller de bobinados, con la que servíamos tanto a los particulares, muchos de ellos vecinos, como a los profesionales de todo Madrid. Era la época en la que aún se encontraba en Legazpi el Matadero y el mercado de frutas, rodeado de empresas de transporte y de almacenes, un punto clave del comercio madrileño.
Son muchos los que han puesto su trabajo y sudor para que todo saliera adelante cada día, y su nombre es parte de esas ocho décadas de historia: Pacomio, Hernández, Rafa, Marcos, Vicente, José Luis, Pepín, Mercedes, Julia, Carlos, David, Paco, Luís… E igualmente nuestros clientes, fieles a lo largo de los años y, en muchos casos, múltiples generaciones igual que nosotros que confían en Electrosanz.
Gracias a todos, siempre. Y ahora a trabajar.

